El pasado 20 de mayo fui consultado por el diario El Colombiano de Medellín para que diera mi concepto sobre la inclusión de una “Expropiación Exprés” en el Plan Nacional de Desarrollo. En ese momento expresé mi inconformismo con la pretensión del gobierno nacional, pues consideraba que no era necesario, ya que en la actualidad existe un procedimiento de compra directa y varios programas de dotación de tierras que permiten la compra respetando el derecho constitucional a la propiedad privada, y que lo realmente necesario era una inversión fuerte en personal, tecnología y logística, que permitan una verdadera eficiencia en las entidades que intervienen en los procesos (Instituto Geográfico Agustín Codazzi, Superintendencia de Notariado y Registro y especialmente la Agencia Nacional de Tierras), pues de nada serviría tener una gran cantidad de tierras ofrecidas en venta, si no existe la capacidad institucional para materializar la compra y la dotación de las tierras a los campesinos que la necesitan.
Hoy la baja eficiencia del gobierno nacional para materializar las compras de los predios ofrecidos por parte de Fedegan, la dotación de las mismas y la demanda del campesinado, tienen al Presidente Petro y a su ministra acorralados, pues las metas prometidas en campaña contrastan con las cifras ejecutadas a la fecha por el gobierno nacional, llevándolos a caer en escenarios de desespero, en donde para justificar la baja operatividad del gobierno, terminan que estigmatizando al sector ganadero del país, haciendo eco al discurso de una izquierda trasnochada en donde plantean que todo ganadero es un paramilitar, algo contradictorio con su política de Paz Total.
Señor Presidente, siendo usted un hombre que propendió por la no estigmatización de sectores que protestaron contra gobiernos anteriores, quiero decirle que hoy se encuentra en el lugar de los que usted tanto criticó. No se le ve bien graduar de paramilitar a un sector que ha tenido que padecer de la guerra de este país por parte de acciones violentas de paramilitares, guerrillas, bandas criminales y narcotraficantes. Creo que es mejor que evalúe las falencias de las entidades de su gobierno e invierta recursos que le permitan materializar la compra de las hectáreas ya ofrecidas en venta. Le aseguro que eso aportará mucho más a la reforma rural, pues su gobierno entrará en la dinámica de hacer más y hablar menos, pues los hechos hablarán por sí solos.
Por: Camilo E. Díaz Castillo